LA ÚLTIMA CENA
La ultima con los del
instituto
Las
despedidas en la vida del ser humano son inminentes aun cuando sabes que están
cerca te sorprenden en el momento.
Tres
años como compañeros, tres años descifrándolos, compartiendo dolorosas
amanecidas y divertidos momentos.
Cuando el adiós es necesario para el
crecimiento, hay que hacerlo con heroísmo hasta el final... Las despedidas
suelen sentirse siempre, a veces se sienten tarde, otras nunca acabas de
sentirlas. Era increíble el saber que ya habían pasado tres años entre amanecidas,
exposiciones, amistad, amarillismo y demás. El grupo “A” turno noche de la
carrera profesional de contabilidad del Instituto Honorio Delgado Espinoza termino
su preparación el 15 de enero del 2016 los salones que presenciaron tantas
historias, risas, buenos y malos momentos nunca más tendrían juntos a Katherine
y sus compañeros todos ellos habían aprendido mucho más que contabilidad.
Cuando
inicias algo no sabes que sucederá después. Al principio de todo no suele
preocuparte el final, hasta que lo vives. Ese 15 de enero del 2016 jamás será
borrado de la memoria de Katherine así vuelva a reunirse con sus compañeros
nada volverá a ser lo mismo. Esas
últimas semanas que iniciaron enero y el 2016. Fueron las más pesadas en cuanto
a trabajos y todo eso. Además Katherine estaba pasando por un enfrentamiento en
casa cosas de siempre en la juventud. La preocupación por el devenir empezaba a
asfixiarla y para entonces no había mejor persona para recordárselo que su
madre.
Ese
día despertó y de inmediato recordó que era el último día con sus compañeros,
cuando se dirigió a la cocina a ayudar con el desayuno su madre tenía la misma
actitud que había tenido desde el sábado así que no había sorpresa. Katherine
no había participado en muchas de las actividades que programaron sus
compañeros para estar juntos, unas veces por cansancio otras por tareas en la
Universidad. Pero ese día prometió participar en la cena que todos habían
acordado al terminar la última clase y disfruto por última vez la compañía que había
recibido y brindado por tres años.
El respeto, la lealtad, la estima que
les tenía a sus compañeros la motivaron a disfrutar ese día al máximo. A las
4:45 seria la hora de entrada como siempre horas antes Katherine discutió con su madre otra vez por alguna tontería. Las palabras que se soltaron en el
momento se sintieron más que de costumbre. Cuando llego al salón y fue hasta la
última carpeta de la tercera fila no pudo ocultarles a sus compañeras su
impasividad la abrazaron fuerte muy fuerte y continuaron con la idea de que
tenían que ir a cenar o hacer algo juntas por última vez. Esta vez faltaba
Rosario la amiga que más había hecho por Katherine recién llegaría una hora
después ella era infaltable así que la llamaron para que no olvide estar con
ellos ese día.
Cuando Rosario llego con su contagiante
sonrisa saludo a todos les recordó que ese día era para divertirse esperaron
que el profesor de estados financieros y tutor del sexto semestre “A” el C.P.C. Percy
Pérez diera sus últimas palabras y se dirigieron con otro grupo de compañeros a
un lugar donde pudieran estar tranquilos muchos compañeros desertaron al final
solo quedaron 15. Decidieron ir a comer pollo a la brasa no hubo objeciones y
se dirigieron al tablón, pidieron cuatro pollos y un cuarto más pues debido a
la cantidad faltaría uno. Entre risas, recuerdos y palabras de despedida
celebraron la última cena juntos.
El
ambiente era nostálgico a pesar de la alegría que se sentía todos se miraron
sabiendo que era la última vez juntos todas las cosas que habían sucedido esos
últimos años pasaron por su mente. La huelga, las interminables tareas de
Huallanco, su examen, los cambios de humor del profesor Edgar Huanaco fueron algunos
de los temas de conversación el respeto que se había ganado cada uno a lo largo
del tiempo, las salidas al balcón del salón para jugar con botar la basura en
el tacho a pesar de dos pisos de diferencia todos esos recuerdos se
compartieron en la mesa.
Cuando
todos terminaron no sabían si despedirse o preguntar ¿Qué más hacemos? Cada
quien se fue a su casa. Katherine también pensaba hacerlo y más aun
considerando que no pasaba el mejor momento con su madre pero camino hasta la
altura de cruce de Cayma con Magda, Carmencita y Charito abrazadas como unas estúpidas
románticas en la vereda recordándose que se buscarían y enfatizando que planes
deberían seguir. Carmencita la chica más amable que se puedan imaginar estaba
muy triste pero no por eso dejaba de alegrarte con sus ocurrencias.
Magda, Leo y el
cabello de Richard
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Rosario, Katherine,
Magda y Carmen como fotógrafa
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De izquierda a derecha Sayda, Javier, Roció,
Carmen Moroco y Esmeralda compartiendo
Un día diferente al 15 de enero
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Flores
Salazar Katherine marjorie
katherinemarjoriefloressalazar@gmail.com



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